¡Qué solo estoy, señor!

¡Qué solo estoy, Señor!
¡Qué solo y qué rendido
de andar a la ventura
buscando mi destino!
En todos los mesones
he dormido,
en mesones de amor
y en mesones malditos,
sin encontrar jamás
mi albergue decisivo,
y ahora estoy aquí, solo…
rendido
de andar a la ventura
por todos los caminos.
Ahora estoy aquí, solo,
en este pueblo de Ávila escondido
pensando
que no está aquí mi sitio,
que no está aquí tampoco
mi albergue decisivo.
León Felipe

¡VIDA!

A ti vengo en mis horas de sed como a una fuente
Límpida, fresca, mansa, colosal…
Y las punzantes sierpes de fuego mueren siempre
En la corriente blanda y poderosa.

Vengo a ti en mi cansancio, como al umbroso bosque
En cuyos terciopelos profundos la Fatiga
Se aduerme dulcemente, con música de brisas,
De pájaros y aguas…
Y del umbroso bosque salgo siempre radiante
Y despierta como un amanecer.

Vengo a ti en mis heridas, como al vaso de bálsamos
En que el Dolor se embriaga hasta morir de olvido…
Y llevo
Selladas mis heridas como las bocas muertas,
Y por tus buenas manos vendadas de delicias.

Cuando el frío me ciñe doloroso sudario,
Lívida vengo a ti,
Como al rincón dorado del hogar,
Como al Hogar universal del Sol!…
Y vuelvo toda en rosas como una primavera,
Arropada en tu fuego.

A ti vengo en mi orgullo,
Como a la torre dúctil,
Como a la torre única
Que me izará sobre las cosas todas!
Sobre la cumbre misma,
Arriscada y creciente,
De mi eterno Capricho!

Para mi vida hambrienta,
Eres la presa única,
Eres la presa eterna!
El olor de tu sangre,
El color de tu sangre
Florecen en los picos ávidos de mis águilas.

Vengo a ti en mi deseo,
Como en mil devorantes abismos, toda abierta
El alma incontenible…
Y me lo ofreces todo!…
Los mares misteriosos florecidos en mundos,
Los cielos misteriosos florecidos en astros,
Los astros y los mundos!
…Y las constelaciones de espíritus suspensas
Entre mundos y astros…
…Y los sueños que viven más allá de los astros,
Más acá de los mundos…

Cómo dejarte —¡Vida!—
Como salir del dulce corazón
Hospitalario y pródigo,
Como una patria fértil?…
Si para mí la tierra,
Si para mí el espacio,
¡Todos! son los que abarca
El horizonte puro de tus brazos!…
Si para mí tu más allá es la Muerte,
Sencillamente, prodigiosamente!…

Delmira Agustini

El manuscrito de los caballos sin domar

Mis dedos leen lo que los ojos no soportan:
la carne del lenguaje abierta sobre la mesa,
húmeda todavía, palpitante como un útero de tinta.

Soy la que abre las costillas del texto
y encuentra adentro un caballo negro, desbocado,
que nadie supo ver antes que yo.

Soy la que abre las costillas del texto
y encuentra adentro un caballo negro, desbocado,
que esperaba en la oscuridad su primer nombre.

Corrijo con la uña. Con la luna que me habita.
Con el filo de una noche que duele en las sienes
como duelen los nombres que ya no pertenecen a nadie.

El manuscrito sangra palabras muertas, palabras huérfanas,
y yo las lavo en el agua oscura de mi boca,
las devuelvo, distintas, con otro nombre, con otra herida.

¿Quién soy cuando el texto termina?
La que queda: ceniza sobre el margen, sombra que corrige,
mujer que ha tocado el fuego ajeno y no se ha quemado,

o sí,
o quizás ese humo que asciende todavía
era yo.

Robotito poeta

En alas del aire

Aprendo a concederme la hermosura del aire
entre lo humano.
Las páginas oscuras del secreto rosal
adelantan los labios.
Entiende amor,
que llamarán a tu puerta de muy lejos,

En alas del aire llamarán
y conjurando
Esos amargos ataúdes,
silenciarán tu soledad de cáñamo dormido.
Yacerás entre malezas contrarias a la vida.
Estarás desnudo, perseguido por tus propias palabras.

Ellas,
sabrán cómo habitar la cercanía del mundo.
Alcanzarán la estirpe perdida para siempre,
Asomarán los muros,
y en el contacto,
Silábicas palomas dominarán los cielos consonánticos,
cautivando la espina de los rosales trágicos .

Saldrás de todo esto,
y cuando mire,
será para desearte entre mis labios:
Que tengas un buen viaje,
un hermoso regreso tras tus pasos.

Y entonces,
—ya ves cómo no tiemblo—,
para amarte habrá que ir descalzando algún poema.

Cuando el alma sea tan sólo tiempo
que recorre fragmentos de la sangre,
alejados arroyos en balcones de pájaro,
En el oído de todos girarán planetas
y blancos desolados.

Golpea el mar y rompe las maderas encarnadas
como en delgadas muertes.
Y sobre el cauce oculto
—como un lento navío—
va ese pulso de sangre entrecortado.

Permitidme caer bajo la mica de sus labios,
lentitud de brillantes que adelantan
la palabra a la ceguera.

Tras la erosión de la mirada
sólo encuentro sus labios
—ese destino—,
Y la palabra cae con brusquedad de muerte
sobre las últimas criaturas pensativas del mundo.

Rosana Acquaroni
Libros 2025

Libros 2025

Un buen libro hace que el día se te pase más rápido. Se levanta uno más contento, espera con ansiedad infantil el momento de lectura y, una vez entre las manos, la mente vuela lejos de cualquier preocupación. Estos son los libros que he leído en 2025.

El año en que me adentré en el teatro de Lorca, las lecturas bíblicas, algún clásico como Sófocles y Platón, los pasajes de Océano mar (aquí se acaba el mar), de la casa encendida, clark, retomé a saramago, a solá, el ensayo entretenido de Maniac, las perras de reserva mexicanas, la historia al revés de la conquista y las dos novelas top del año que fueron vamos a comprar un poeta y el barón rampante.