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El AlquimistaEl AlquimistaUn buen libro hace que el día se te pase más rápido. Se levanta uno más contento, espera con ansiedad infantil el momento de lectura y, una vez entre las manos, la mente vuela lejos de cualquier preocupación. Estos son los libros que he leído en 2025.
El año en que me adentré en el teatro de Lorca, las lecturas bíblicas, algún clásico como Sófocles y Platón, los pasajes de Océano mar (aquí se acaba el mar), de la casa encendida, clark, retomé a saramago, a solá, el ensayo entretenido de Maniac, las perras de reserva mexicanas, la historia al revés de la conquista y las dos novelas top del año que fueron vamos a comprar un poeta y el barón rampante.
—O sea…, fijaos ahí, donde llega el agua…, sube por la playa, luego se detiene…, eso es, precisamente ese punto, donde se detiene…, dura apenas un instante, mirad, eso es, por ejemplo, allí…, como veis, apenas dura un instante, después desaparece, pero si se consiguiera detener ese instante…, cuando el agua se detiene, precisamente ese punto, esa curva…, es eso lo que estudio. Donde se detiene el agua.
(continúa)
Cuando el último verso fue trazado, un viento del norte llegó silbando entre las ramas desnudas y se inclinó con gentileza ante el poema.
—Ven conmigo —le ofreció—. Te llevaré lejos, donde los ecos se convierten en canciones.
Pero el poema, aún fresco en su tinta, respondió con calma…
(continúa)
Un buen libro hace que el día se te pase más rápido. Se levanta uno más contento, espera con ansiedad infantil el momento de lectura y, una vez entre las manos, la mente vuela lejos de cualquier preocupación. Estos son los libros que he leído en 2024.
El año que las descubrí: Castro, Conde…, el del coqueteo con la novela gráfica (Un lugar equivocado), el de las relaciones (no todo el mundo y anarquía) y alguna relectura (Gita, El profeta), el de la ciencia ficción desconocida (Permutación), el de algunos clásicos (Crimen, Tenorio, Buscón), el de novelas hermosas (China Iron, El país de las mujeres)…
Duda y Fe nacieron en una madrugada sin luna, cuando el cielo apenas aprendía a bordar estrellas en su manto. Eran hijas de un mismo suspiro, el aliento primigenio que mezcla el anhelo con la incertidumbre. Desde el inicio, fueron inseparables: dos figuras idénticas en lo externo, pero con miradas que reflejaban mundos opuestos. Fe tenía ojos que parecían haber bebido el sol; Duda, en cambio, llevaba en la pupila el rastro de un horizonte que nunca acaba.
La máquina de escribir está cansada. Desde las nueve de la mañana hasta las cinco y media de la tarde escribe que te escribe… Claro que ella sola, por su gusto e impulso, no es. Obedece a unos dedos, suaves, febriles, de mujer.
Un buen libro hace que el día se te pase más rápido. Se levanta uno más contento, espera con ansiedad infantil el momento de lectura y, una vez entre las manos, la mente vuela lejos de cualquier preocupación. Estos son los libros que he leído en 2023.
«Cuarenta y dos —dijo Pensamiento Profundo, con calma y majestad infinitas». Esa es la respuesta que da una IA a la gran pregunta de la Vida, del Universo y del Todo en la Guía del autoestopista galáctico. Cuarenta y dos. Y ya. La física cuántica ha desnudado el concepto de voluntad.
Me gusta saltar al vacío cuando hay agua debajo. A veces, me susurra al oído algún acantilado junto al mar o un peñasco prominente en un barranco de río. Entonces me pongo a investigar para decidir si salto o no. Analizo principalmente tres variables. La primera de ellas es la altura del peñasco. A mayor altura es menos probable que salte. La segunda es lo cristalino del fondo. A mayor claridad, mayor probabilidad de salto. La tercera es el mood aventurero que llevo ese día. Hay días que estoy más saltarín que otros. Conjugo el valor de estas tres variables y decido. Así funciona una neurona artificial o perceptrón.
Encender el ordenador. Hacerse un café. Ponerse a escribir. Con este sencillo algoritmo, he conseguido terminar dos novelas. Mic drop! Un algoritmo no es más que un conjunto ordenado y finito de pasos diseñado para llevar a cabo una tarea. Ya seas un humano, una verdura o un iphone, los algoritmos rigen tu vida. Edu, pero un iphone no tiene la capacidad de elegir como yo. Elegir, tomar decisiones, libre albedrío, luego hablamos de ello.
Una novela que regresa a casa para escuchar a la madre mientras cose el tiempo. Una novela que es también —tal vez, por encima de todo— el encuentro con la madre, el regreso lírico a la madre, el abrazo a la memoria de una infancia que ya sucedió. Una novela donde recuerdo, realidad, ficción y poesía naufragan en el mismo mar y se entremezclan, quizá para descubrir que estuvieron siempre juntos de alguna forma.
Clara tenía seis años y había empezado hacía poco a ir al colegio. Al volver, su madre le preguntó qué había hecho en clase aquel día. Clara respondió: «Hoy hemos hecho un dibujo en el que tenía que pintar la luna y las estrellas. Yo he dibujado la luna y mi amiga Alba ha dibujado las estrellas».
Ernesto García sucumbió a la fantasía en la mañana de un martes cualquiera. Bien sabía él que la vida sin ilusión era una vida en blanco y negro. Una vida mate, desenfocada, como una pizza sin ingredientes, como un túnel de autopista, como un domingo lluvioso sin ventana. La mañana era industrial y rutinaria, sin adornos, con sabor a comida recalentada. Fue sentado en el último vagón de aquel tren cotidiano que tomaba cada día, envuelto en una gabardina gris y con un maletín gastado sobre sus piernas, cuando su mirada la descubrió.
Un buen libro hace que el día se te pase más rápido. Se levanta uno más contento, espera con ansiedad infantil el momento de lectura y, una vez entre las manos, la mente vuela lejos de cualquier preocupación. Estos son los libros que he leído en 2022.
El año que descubrí la poesía y a Virginia.
Como si, al escribir, cada línea que trazo en la página con el bolígrafo se cubriera de moho y cada página que dejo atrás, cubierta con mi escritura, se abarquillara, amarilleara y se retorciera como una hoja seca. Pero yo seguiría escribiendo igualmente cada vez más rápido, para que no me arrastren el desastre y la desgracia.
Este sitio aloja un arca de recuerdos que sucedieron durante el curso académico 2021-22 en el aula C205 del Edificio Nuevo de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.
Pensé que sería uno más, uno de tantos. Esperaba que ella le echase la charla, la típica retahíla. «Son algo muy especial. Me acompañan desde la universidad. Prefiero que nadie los toque. Son delicados». Pero no. Llegó él, con descaro y decisión, hurgó entre nosotros con dos de sus dedos por unos instantes y me sacó de la estantería.
Como se puede observar, lo que estoy contando de los ordenadores, no son cosas acerca de los juegos divertidos, estos, solo son para cuando estes un poco cansado de los programas, de los archivos que has hecho…, en ese momento es cuando hay que ponerse a jugar, pues si no podrías dejarle a un lado (el ordenador), aburrirte de él y no cogerle más.
Un buen libro hace que el día se te pase más rápido. Se levanta uno más contento, espera con ansiedad infantil el momento de lectura y, una vez entre las manos, la mente vuela lejos de cualquier preocupación. Estos son los libros que he leído en 2021.
Este año se suman a los libros leídos el descubrimiento del mundo cuento, con Cortázar y Borges a la cabeza.
¡Amo tlahueliltiqueh! Embriagados de oro, mujeres y licor, no lo han visto venir. Siempre sucios y violentos, con sus pieles plateadas
impenetrables y su aliento pestilente. Estos demonios salvajes que vinieron del mar en los estómagos de sus acallis inertes de madera, guiadas por los vientos de algún teoyocoyani vengativo.