Lo nunca visto (I)
Holanda sería en aquel siglo una especie de «Lenses Valley» post-renacentista. Un siglo donde Galileo, a través de las lentes de un telescopio holandés, pondría el universo patas arriba con el avistamiento de las lunas de Júpiter.
Holanda sería en aquel siglo una especie de «Lenses Valley» post-renacentista. Un siglo donde Galileo, a través de las lentes de un telescopio holandés, pondría el universo patas arriba con el avistamiento de las lunas de Júpiter.
Érase una vez una hormiguita que, vagando por el mundo, encontró una gran montaña de azúcar. Muy contenta con su descubrimiento, sacó de la montaña un grano y lo llevó a su hormiguero. «¿Qué es eso», preguntaron sus compañeras. «Esto es una montaña de azúcar», replicó orgullosa.
—Señor —le dijo—, perdóneme si le pregunto…
—Te ordeno que me preguntes —se apresuró a decir el rey.
—Señor… ¿sobre qué ejerce su poder?
—Sobre todo —contestó el rey con gran ingenuidad.
—¿Sobre todo?
El rey, con un gesto sencillo, señaló su planeta, los otros planetas y las estrellas.
(continúa)
30 Yo y el Padre uno somos.
31 Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.
32 Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?
33 Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.
34 Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: «Yo dije, dioses sois»?
«Hoy es siempre todavía, toda la vida es ahora. Y ahora, ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos. Porque ayer no lo hicimos, porque mañana es tarde. Ahora.»
Una historia juvenil para personas adultas. Una historia madura para jóvenes. Da igual cuando leas este libro, el momento vital en el que te encuentres, la edad que tengas, tu estado sentimental o el universo al que pertenezcas. Delante de ti está el manual de supervivencia de las preocupaciones que fueron, son y serán. Dicen que la vida habría que vivirla dos veces, una de prueba y otra de verdad. De ser cierto, esta novela pretende congraciarte con los errores y aciertos de la primera vida y va a conseguir que sientas que da igual si solo tenemos esta.
Brande comienza el libro poniendo en duda la utilidad de los cursos de escritura, donde el aprendiz de escritor escucha de primeras la desalentadora y frustrante idea de que el genio se tiene o no se tiene, pero no se puede enseñar. Y a partir de ahí inicia un camino hacia la “magia del escritor”.
Me gusta medir el tiempo de las cosas en escalas propias e inventadas, que nada tienen que ver con segundos ni minutos. Mi cafetera tarda en calentarse el tiempo justo en el que se toca el preludio número uno de Bach al piano.
A veces me siento como el gato de Schrödinger. Muerto y vivo a la vez. En el experimento imaginario, al pobre gato se le encierra en una caja de madera opaca, junto con un bote de cianuro y un detector de electrones.